¿Qué son los bacteriófagos?

bacterias

Los bacteriófagos, o fagos, son virus que parasitan bacterias de manera exclusiva y con una gran especificidad. En el ciclo biológico de tipo lítico el virus al reproducirse destruye a la bacteria hospedadora. En 1915 Frederick Twort describió la zona característica de lisis asociada a los fagos, pero fue Felix d’Herelle en 1917 quien relacionó la causa con virus de bacterias a los que llamó bacteriófagos. d’Herelle fue también el primero en pensar en utilizarlos como herramienta terapéutica y el primer ensayo clínico data de 1919. Sin embargo, la complejidad para aislar a los virus y el tratamiento para convertirlos en medicamentos, sumado al descubrimiento de la penicilina años después hizo que esta técnica cayera en las sombras.

Ahora con el aumento de las bacterias resistentes a los antibióticos la terapia fágica está volviendo a obtener protagonismo. De hecho hay algunos preparados de fagos que se usan en la industria alimentaria para eliminar bacterias patógenas (Listeria, Salmonella, Shigella…) y que están aprobados por la FDA (Food and Drug Administration). En el apartado sanitario vuelven los ensayos clínicos que arrojan resultados positivos. Sin embargo, no todo el camino es llano. 

Para empezar la lisis que producen los fagos es menor que la provocada por los antibióticos, por lo que podrían necesitarse cócteles de fagos. Además, dada la gran especifidad de los fagos, sería necesario conocer exactamente qué bacteria está produciendo la infección para dar con la combinación adecuada. Referido a temas de seguridad, habría que evitar que los fagos produjeran transducción de material genético entre bacterias, con lo que habría que hacer una selección previa o bien aplicar modificación genética. También hay que tener en cuenta la posibilidad de que durante el proceso de lisis se liberen elementos bacterianos como endotoxinas. Asimismo los fagos no dejan de ser elementos ajenos al paciente y por tanto susceptibles de ser eliminados por el sistema inmune, lo que reduciría la eficacia de los fagos. Tampoco hay que olvidar la capacidad de las bacterias que pueden desarrollar resistencia a los fagos, como por ejemplo modificando el receptor de membrana al que se une.   

Por tanto la terapia fágica, aún en experimentación, puede resultar una alternativa cuando los antibióticos han dejado de funcionar. Sin embargo, hará falta resolver antes los problemas que trae su aplicación, así como crear un marco legal en el que se puedan utilizar.

Referencias

Lin, D.M., Koskella, B., Lin, H.C., 2017. Phage therapy: An alternative to antibiotics in the age of multi-drug resistance. World J Gastrointest Pharmacol Ther 8, 162–173. https://doi.org/10.4292/wjgpt.v8.i3.162

Moye, Z.D., Woolston, J., Sulakvelidze, A., 2018. Bacteriophage applications for food production and processing. Viruses 10. https://doi.org/10.3390/v10040205

Reina, J., Reina, N., 2018. Fagoterapia ¿una alternativa a la antibioticoterapia? Rev Esp Quimioter 31, 101–104.

https://elpais.com/elpais/2019/05/23/ciencia/1558629279_769979.html

Autoría imagen: CDC vía Unsplash

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